Síndrome de la Impostora

Síndrome de la Impostora

Hoy iba a escribir sobre otro tema, quería hablar sobre el hecho de abandonar la heterosexualidad y ser/devenir lesbiana, sobre los privilegios que se dejan atrás, sobre la libertad y seguridad que se encuentra al dejar de querer complacer a los hombres. Sobre qué significa ocupar el lugar de las oprimidas, y sentirse, al mismo tiempo, más satisfecha que nunca. Pero no lo haré, hablaré de otra cosa, porque no me sentía preparada para abordar un tema como este, alrededor del cual giran algunos debates dentro del feminismo y lesbianismo en los que ya hablan las expertas, las que saben, las que sí tienen algo que aportar. Lo reconozco, me ha invadido la inseguridad y por eso hablaré del Síndrome de la Impostora.

El miedo a que se descubra nuestra incapacidad. Miedo a equivocarnos. Miedo a estar sobrevaloradas y creer, en el fondo, que no lo merecemos. Ese bloqueo que nos hace sentir que no podremos llevar a cabo correctamente nuestras tareas, que vamos a equivocarnos, o que lo que hacemos/decimos no vale la pena. La creencia de que siempre habrá alguien que lo haría mejor que nosotras, lo diría mejor, lo escribiría mejor.

Las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes acuñaron este término en 1978 al identificar estos pensamientos en ellas mismas y tras realizar diversas investigaciones y encontrar de forma repetida este tipo de sentimientos en distintas personas. Se habla de este síndrome en femenino porque los estudios confirman que, efectivamente, afecta más a las mujeres o personas que forman parte de las mal llamadas minorías.

Clance e Imes escribían “A pesar de contar con logros académicos y profesionales extraordinarios, las mujeres que sufren el síndrome de la impostora están convencidas de que en realidad no son inteligentes y de que han engañado a quienes creen que sí lo son. (…) (Creen que) su éxito ha sido cuestión de suerte y que (….) salvo que realicen un trabajo hercúleo (…) no podrán mantener el engaño” [1] y serán descubiertas.

 

 

El reconocimiento de lxs demás, los cumplidos, las tareas bien hechas anteriormente, los estudios, las lecturas, nuestras experiencias, conversaciones, todo eso pierde valor frente al temor a ser descubiertas.

Pero esto no es un hecho individual de una o dos, ni genuino de las mujeres, es una consecuencia más de crecer y ser socializadas en el patriarcado. Se trata de una forma más de violencia simbólica que el sistema patriarcal ejerce sobre nosotras. A las mujeres (y también a quien no sea un hombre blanco cis heterosexual) se nos ningunea, banaliza, ridiculiza, o incluso insulta, desprecia, encasilla, etc.

¿Cuántas veces en reuniones, asambleas o incluso con amigos nos han interrumpido para seguir diciendo exactamente lo que nosotras estábamos diciendo? ¿O por el contrario han hecho como si no escucharan lo que acabamos de decir? ¿Cuántas veces al ir al mecánico con un amigo se han dirigido a él a pesar de ser nuestro coche? ¿Cuántas veces hemos dicho eso de “explícalo tú que lo entiendes mejor?” ¿Cuántas veces hemos visto conferencias en los que los ponentes son en su totalidad hombres? Todo esto no es gratuito.

Porque incluso aunque nos consideremos a nosotras mismas como personas inteligentes, esto no bastará. Ya que entre la necesidad de demostrar que valemos y todos los impedimentos para desarrollar nuestras habilidades en igualdad de condiciones, sabemos que creer que somos inteligentes no nos bastará.

 

 

Para reapropiarnos de la seguridad en nuestras capacidades que nos han sido desposeídas nos toca ponernos al frente, nos toca agenciarnos de nuestras acciones. Necesitamos que este sea un proceso colectivo (como en casi todo), en el que nos validemos entre nosotras, que podamos hablar y compartir con otrxs esta inseguridad para ir tomando conciencia de que no se trata de algo que esté mal en nosotras Asumir que debemos poder equivocarnos, o al menos, que se aprende haciendo, exponiéndonos. No es fácil esto del manido empoderamiento, suena muy bien, pero es un proceso arduo e irregular (que tiene sus recompensas), pero nos toca seguir peleando, seguir conquistando espacios (y actitudes) que nos han sido negados.

A mí me acompaña el feminismo en esto, por un lado porque me ayuda a identificar muchas de las cosas que me suceden, como esto de que hablo hoy, para poder contextualizarlas, y por otro porque posibilita un lugar con mis compañeras en el que hablar, compartir, identificarse e impulsarse.

Así pues, dicho todo esto, me comprometo, en un acto casi político, a plantarle cara a este patriarcado que me quiere callada, empequeñecida y dócil y escribir en algún otro post sobre lo que significa abandonar la heterosexualidad y habitar el lesbianismo.

 

Laia Sanz Bastons.

 

 

[1]  P. R. Clance and S. Imes, “The Imposter Phenomenon in High Achieving Women: Dynamics and Therapeutic Intervention,” Psychother. Theory, Res. Pract., vol. 15, no. 3, pp. 1–8, 1978. https://www.paulineroseclance.com/pdf/ip_high_achieving_women.pdf

 

La lógica del olvido

La lógica del olvido

Como cada principio de año la gestoría de nuestra entidad nos pasa un formulario a todas las trabajadoras para definir nuestra situación personal con una cruz (esto ya debería avisarnos de la rigidez del sistema), y así ajustar nuestra retención en la nómina a final de mes. Una compañera me pregunta si cuidar de sus amigas cuenta como tener alguien a cargo, una broma detrás de la que se esconde una gran evidencia. Lidiamos con un sistema que no reconoce cuidados más allá de los que marca el vínculo sanguíneo o conyugal, y eso quiere decir que falla tanto al dar por sentado que la familia, tal como la entiende el sistema, te va a cuidar (véase la ley de dependencia), y falla cuando no reconoce muchas situaciones personales como el cuidado de las criaturas ajenas, el de tus amigas, compañeras de trabajo, compañeras de piso etc… Cuidados todos ellos que recaen principalmente sobre las mujeres, y a las que el sistema de pensiones penaliza, ya que son ellas las que reducen sus jornadas y cogen excedencias para conciliar con las tareas de cuidados con el trabajo remunerado, sumándole como factor agravante la brecha salarial. Y todo ello “Sin olvidar que muchos trabajos de cuidados no están reconocidos como tal o han sido regulados recientemente, lo que ha llevado a las mujeres a trabajar en la economía sumergida y a tener largos periodos trabajados, pero sin haber cotizado a la seguridad Social”.

 

 

El otro día escuchaba una conversación entre Marta Tafalla y Yayo Herrero en la que mencionaban la mecánica de la lógica del olvido como herramienta opresora. Y reflexiono sobre la dureza de ese olvido, esa invisibilización constante por parte de la sociedad hacia algo tan fundamental como el cuidado entre nosotros y hacia nuestro entorno. Últimamente me doy cuenta de las disculpas, las caricias, el tiempo, las conversaciones, la empatía, el trabajo interior, el espacio, la espera que requiere cuidar de las personas que quieres, y también intento poner conciencia sobre a quién me estoy olvidando. Porque me resulta fácil sentir la tensión cuando se olvidan de mí, pero a veces, casi sin darme cuenta, siento como me olvido de los demás, sobre todo cuando los malestares quedan enterrados en el silencio o en lenguajes que no comprendo, como en el caso de colectivos que no disponen de espacios para alzar su voz, personas que no sienten la suficiente libertad o confianza para expresarse o el caso de los animales que se expresan de otras formas que no comprendo. Todos esos malestares quedan en el olvido y siento que como individuo-colectivo es importante generar esos espacios de cuidado y prestar atención para no olvidar.

Tània Seoane Proupin.

 

 

Amor de barri

Amor de barri

Et volen apujar el lloguer? Quines són les empreses o famílies que s’estan enriquint amb l’especulació prop de casa teva? El teu barri cada dia està més endreçat i verd però a tu ja no t’hi volen? Quins plans urbanístics preveu l’ajuntament en el teu barri?



Solars d’ús públic venuts al millor postor que de ben segur especularà tot el que pugui amb ells, infinitat d’edificis i cases buides a la mercè de l’estratègia d’atac passiva de l’abandonament, barris sencers desallotjats i desplaçats per l’interès de petits i grans propietaris, la xifra de gent vivint al carrer augmenta i unes llistes d’espera per a accedir a un habitatge públic accessible que desesperen.


I el turisme continua creixent. El ministeri de foment preveu construir una terminal nova al port i una a l’aeroport d’aquesta ciutat per donar la benvinguda a més consumidors de la marca Barcelona que faran fotografies a les manifestacions per un habitatge digne sense entendre que també ells els han fet fora de casa.

Fa poc vaig escoltar una companya que deia que avui en dia, la trinxera que aplega més nombre de persones i més diverses és la lluita per l’habitatge.

Posar la vida en el centre… ens sona?

Com ja haurem escoltat en les històries no explicades de les revoltes populars, les persones que ens encarreguem de les cures, les que hem de posar un plat a taula pels nostres éssers estimats, les que hem après i reconeixem dia a dia la vulnerabilitat i codependència humanes som les que iniciem aquestes xarxes d’organització, ajuda mútua, denúncia i revolta per canviar les nostres situacions de precarietat.

Avui en dia, la majoria de les persones que arriben als sindicats d’habitatge perquè els pugen els lloguers o directament les fan fora de les seves cases i barris, són dones migrades de països colonitzats.
 Els serveis socials, contràriament al que diuen els mites sobre la mala repartició de les ajudes, no donen resposta a les necessitats d’aquestes dones i les seves famílies. En les pensions d’ús temporal (1 o 2 mesos) que els ofereixen moltes d’elles han de conviure i compartir espais íntims com el lavabo amb persones que les violenten. I molt sovint, les seves situacions de precarietat les fan susceptibles de patir la violència pròpia dels serveis socials que reprodueixen el racisme i masclisme institucionals i empresarials.

La lluita per l’habitatge s’organitza amb una presència majoritària de les dones i dissidències dels gèneres normatius afectades pel racisme i l’explotació colonial.

Continuem aprenent? En aquests col·lectius formats per persones amb experiències de resistència tan diferents tenim la tasca pendent de fer-nos accessibles les unes a les altres. Sovint els espais on ens reunim no són accessibles a persones amb una mobilitat no normativa, els codis culturals continuen sent una trava per a aquelles que no entenen les maneres d’organitzar-se europees o els seus llenguatges, els horaris de trobada molt sovint deixen fora les persones amb càrregues familiars, el masclisme, el racisme i el capacitisme es colen en les nostres pràctiques i s’alimenta de la precarietat.

Tenim estratègies molt diverses per a fer front a les violències. Necessitem aprendre a escoltar-nos. Però cada setmana se sumen èxits de resistència malgrat les nostres violències internalitzades i les capacitats camaleòniques de les administracions i les empreses per innovar en vigilàncies i càstigs. A Barcelona cada setmana s’aturen desnonaments i s’organitzen alternatives d’habitatge per a les que s’han quedat sense sostre. Els col·lectius es multipliquen i es fan més grans.

Molt probablement a prop de casa teva hi ha un sindicat d’habitatge amb les portes obertes per rebre la teva història.

Alba Moreno Biurrun.

 

 

 

 

Tot i les agendes…

Tot i les agendes…

Primera reunió de l’any de l’equip de secundària de Candela, agendes sobre la taula i ambient distès, tot i tornar de vacances, tot i les agendes sobre la taula. Adormida, il·lusionada, nerviosa, atenta i amb un somriure a la cara, diria que estic contenta, tot i les agendes, tot i les vacances, tot i ma mare.

A mesura que es van omplint els buits de les setmanes que vindran i anem quadrant els tallers de tot el mes, una secció del meu cervell va activant les altres agendes. Les que tinc amb les meves famílies, la de sang i l’escollida que en diem, amb qui comparteixo les cures de la meva mare i totes les altres necessitats que se’n deriven. També compartim remeis que ens hem anat inventant per poder-ho sostenir.
Em sento enèrgica, diria que inclús entusiasta ( tot i les agendes, tot i les vacances, tot i ma mare, tot i els malabars… ). Tot un engranatge i nosaltres sense títol d’enginyeria!

Les cures impliquen moltes coses, diners, per descomptat, i temps (no una o altra, sinó ambdues). I tot arriba així, quasi per sorpresa. Perquè costa mirar els senyals quan són inequívocs, espanten massa i a més (almenys aquest cop) venen tan a poc a poc, que sembla que vinguin de cop, doncs no ets capaç d’identificar-los fins que ja has de córrer.

Els malabars es converteixen, a estones, en un engranatge meravellós i encoratjador, però amb un equilibri fràgil, doncs anem construint els fonaments al mateix temps que l’estructura. És que no hi ha massa on agafar-se, dins d’aquesta lògica neoliberal, amb un sistema econòmic despiadat, on no se’ns reconeix quan ja no som ni productives ni consumidores. I em refereixo a un tipus de productivitat que té un horitzó definitori absurdament curt, merament mercantilista.

I vaig aprenent que acompanyar implica també saber i poder sortir del centre, deixar de ser l’única protagonista de la teva vida, però només en la mesura justa, perquè sinó tampoc se sosté. Implica pensar i resoldre en temps futur o immediat, tenir la capacitat de veure vindre, però no avançar-se massa, per allò de no entrar en pànic i també, per què no, perquè la vida sempre et té sorpreses amagades. Implica una dosis extra d’energia i paciència, molta paciència que no sempre es té.

La paciència en els canvis de ritme, per exemple, de coses tan fútils i quotidianes com escalfar la llet del matí, vestir-se o preparar un àpat senzill. I jo amb la meva pressa per economitzar temps i esforços, per intentar fer quatre coses alhora, millor que tres. Davant meu, el ritme lent i pausat de qui ha de pensar en com fer allò que ha fet tota la vida, mentre feia tres sinó quatre coses alhora. Algú per qui, ara, economitzar esforços té la finalitat de poder funcionar en el quotidià, per qui la victòria més gran és aconseguir fer aquestes “futileses”, per si mateixa. I jo amb el rellotge al costat, el mental i el físic, i les agendes sobre la taula i també al cap, i amb el cap aquí i allà, i de sobte que fàcil és, a vegades, perdre la paciència.

Tot això implica assumir que sovint tindràs un regust amarg a la boca, però que altres vegades serà dolç, i a mi que tinc una llarga experiència en hostaleria, l’agredolç m’està bé, però no com a plat principal.

Acompanyar la vellesa de qui t’ha parit o vist créixer, semblaria un fet tan lògic com orgànic, si no fos per la societat en què vivim. Sobretot la vellesa dels subjectes feminitzats, que s’ocupen del treball productiu i reproductiu, que no estan acostumades a ser el centre, que s’han passat la vida sostenint i cuidant, escoltant i deixant pas. Com tenir cura de qui sempre ha estat cuidant als altres? Com ocupar l’espai que sempre ha ocupat ella? Com fer-ho sense inhabilitar-la, sense desproveir-la del seu jo que l’ha conformat, sense malmetre el seu orgull? Sense passar-li per sobre?

Sovint fem comparatives del moment vital de la infància i de la vellesa, en tant que són dues etapes de la vida en les que sembla que necessitem algú que ens acompanyi. Un moment on és bo poder recolzar-se, deixar de fer-ho tot, que t’ajudin, o inclús que t’ho facin. Però no és aquest un pensament que es deriva de la mateixa lògica capitalista? Del seu individualisme extrem? On la màxima vergonya personal és la vulnerabilitat.

I de cop el meu cervell entre agendes, recorda la frase viral del filòsof sur coreà Byung-Chul Han: “quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace responsable a si mismo y se averguenza en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En eso consiste la inteligencia del regimen neoliberal. Dirigiendo la agresividad sobre si mismo, el explotado no se convierte en revolucionario sino en depresivo”, i penso, en què consistirà el fracàs per aquelles persones, com ma mare, per qui el bon rendiment ha estat cobrir les necessitats de tothom, i que s’han passat la vida sostenint i cuidant, escoltant i deixant pas…?

Selene García Sanagustín.

 

 

Escac i mat. El pin parental.

Escac i mat. El pin parental.

Avui toca posicionar-se davant el nou atac a les llibertats i als drets que suposa l’anomenat PIN PARENTAL. I fa una mandra infinita haver de seguir el joc a la dreta feixista (perdoneu-me la tautologia, però en aquests temps de neo llengües, cal recordar qui és qui per evitar-nos sorpreses desagradables en el futur). Jo no volia fer un post sobre això, jo volia fer un post sobre les campanyes de prevenció de violència sexual adreçades a joves. Però el deixo per més endavant, les entitats educatives tenim la responsabilitat de respondre quan se’ns ataca.

Si alguna cosa saben fer aquest tipus de partits és crispar l’ambient, retorçar discursos, tocar sentiments complexos i jugar amb la por. I ho fan carregats de fal·làcies, demagògia i joc brut. A més aconsegueixen posar-nos en un escac difícil d’eludir: No respondre a les seves barbaritats no sembla una opció però el sol fet de parlar-ne, encara que sigui per defensar drets o visibilitzar el grau d’incoherència, els dóna més importància i protagonisme del que cabria desitjar.

Per tant anem a intentar aportar al debat de forma saludable i constructiva i a ajudar a crear consciència crítica, que és el nostre terreny. Per començar em preocupa especialment el fals debat. La pregunta no hauria de ser Pin parental: a favor o en contra?, és precisament aquesta pregunta la que resulta fal·laç, la que despolititza la qüestió, la que situa el tema en un marc d’opinió, en una qüestió de preferència a l’hora d’educar. No és que estem decidint el color de les parets de l’institut, és que estem decidint prevenir les violències masclistes i la lgtbifòbia o perpetuar-les, i no només als instituts sinó a la societat sencera. Pin parental si, pin parental no és un fals debat que obre la porta a la possibilitat d’anomenar educació a la discriminació. Permetre l’assetjament lgtbifòbic a l’escola, reforçar el masclisme i perpetuar desigualtats no és educació, és violència. No són valors d’uns pares i mares que cal respectar i defensar, són valors perpetuadors d’una societat desigual. I les persones que els promouen siguin joves o adultes, necessiten formació. La discriminació no es tria, s’erradica.

Per tant no, no és aquest el debat. El debat és de qui és responsabilitat defensar l’escola pública, diversa, inclusiva, que treballa per combatre les discriminacions. El debat és quina és la responsabilitat de la comunitat educativa enfront dels atacs externs i enfront de les desigualtats socials. Quines garanties tenim que els drets aconseguits no es perdin? Quins mecanismes tenim per no perdre’ns en debats estèrils que desvien l’atenció del problema? Tenim ni tan sols cultura del debat?

Jo crec fermament que l’única fórmula per combatre tanta demagògia és el poder de la informació. Crec que tenim una comunitat educativa forta i valenta, però no invencible. I la nostra millor arma serà la informació. Us convido molt que conegueu el problema, que mireu les dades de violència masclista, les dades d’assetjament lgtbifòbic. Però sobretot us convido que conegueu el treball que fem les entitats. Ara més que mai entreu a les aules, coneixeu-nos, pregunteu-nos com han anat els tallers, demaneu xerrades de sexualitat, de diversitat sexual, de violència masclista… per al professorat, per a les AFA’s. Observeu que bé ho passen els i les joves als tallers, com canvien actituds, com es remouen quan parlen de violència, com els agrada debatre, que els preguntem, que els fem riure i els fem pensar. Que els donem eines per a la vida. Veniu a veure en primera persona allò que mai s’ha de perdre. I aquest serà l’autèntic escac i mat.

Miriam Aleman Calatayud.

 

 

Un violador en tu camino: más allá de las palabras.

Un violador en tu camino: más allá de las palabras.

El 25N, el día contra la violencia ejercida hacia las mujeres, un grupo de más de cien participantes usaron el arte performance para hacer sonar un grito en forma de posicionamiento político y frente a la vida: “El violador eres tú”, desplaza la mirada hacia la víctima al lugar del agresor.

Esta Performance la idearon y coordinaron Las Tesis, un colectivo de artivistas fundado por Dafne Valdés, Paula cometa, Sibila Sotomayor y Lea Caceres, todas originarias de Valparaíso, Chile.

“ Nos llamamos lastesis porque nuestra herramienta es usar las tesis de las teóricas feministas y ponerlas en escena para difundir el mensaje” afirman.

En esta performance se escucha el sonido seco de las manos contra el cuerpo, los pies pisando fuerte el suelo,  el dedo que señala, la venda de los ojos, la fuerza de esxs cuerpxs heridos, levantándose juntxs para nombrar lo innombrable, para desvelar la obviedad, para desentrañar las voces achicadas: La responsabilidad de una agresión sexual la tiene el violador y la estructura que sostiene, alienta y protege a los agresores.

“ Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni como vestía. El violador eres tú”

La letra de esta canción es producto de una búsqueda hecha por lastesis sobre las violaciones en Chile. Un violador en tu camino forma parte de una performance feminista mucho más extensa que debía tener lugar en octubre, pero que ha sido reportada por el contexto de revuelta popular que vive el país. Mujeres arrestadas durante la revuelta popular denunciaron como el estado y los carabineros utilizan la violencia sexual para sembrar la cultura del miedo, y así demostrar que las mujeres no tienen voz para manifestarse.

Durante la performance podemos ver el uso de la poesía, el movimiento y un cántico casi hipnótico que nos invita a entrar en esa mecánica repetitiva sintiendo alivio en cada frase nueva que incorporan a las voces. Se puede sentir la rabia, el miedo y el dolor, traspasan la pantalla, y no es de extrañar que se haya viralizado, no creo que haya nadie inmune a dejarse afectar por una dosis de verdad tan cruda.
Un violador en tu camino es a su vez una invitación a la esperanza, a seguir creando de las heridas más profundas y dolientes, es la semilla que germina cuando lxs hermanxs se encuentrar para tocarse.  Es seguir siendo vulnerables y expuestxs, mirar de frente a lo que hay y nombrarlo sin eufemismos ni edulcorantes.
Atraviesa la palabra y la teoría,  crear verdad no consumible ni productiva, verdad hecha de historias reales, de cuerpos violentados, de cuerpos violados, de cuerpos que aman y son amados, Un violador en tu camino es esa verdad incómoda y necesaria que nos permite reconocernos sujetxs oprimidxs y opresorxs y retomar nuestra responsabilidad. Elegir el lugar.

“ El patriarcado es un juez
 que nos juzga por nacer.
Y nuestro castigo,
es la violencia que no ves.
Es feminicidio 
impunidad para mi asesino
 es la desaparición
 es la violación”

Como educadorx esta propuesta artística me parece inspiradora y necesaria, pues señala una estructura compleja y simple que sostiene la violencia hacia los cuerpos “mujer”* desde una gran belleza y profundidad poético-política, la pedagogía del arte.  En ella denuncia la violencia policial, la corrupción y subraya la responsabilidad del individuo al colectivo. De el violador eres tú al estado opresor es un macho violador.
Tiene una riqueza de mensaje profunda  y expresiva, y nos demuestran una vez más que el arte es una herramienta de transformación social y de individuxs, que a través de él podemos vehicular discursos, articular luchas, alianzas, complicidades y transformarnos.

“Son los pacos, (policías)
Los jueces, 
El estado
El presidente
El estado OPRESOR ES UN MACHO VIOLADOR”.

La performance de las Tesis es una convocatoria escénica que ayuda a entender tanto visualmente como en la propia letra el malestar vivido, es un reflejo de una estructura globalizada, en donde se alzan voces y cuerpos en contra del patriarcado. No obstante, no podemos  olvidar que el patriarcado es una de las herramientas más potentes del capitalismo y el legado que nos ha dejado el colonialismo. La violencia patriarcal vivida en Chile, no es tan ajena a la violencia vivida en países euro blancos occidentales. Ocurre tanto al otro lado del charco, como aquí. Más allá del origen o raza de los hombres dominantes todos perpetúan por decisión o por asimilación un lugar que corresponde al hombre blanco y heterosexual. Los estados y el régimen político globalizado están al servicio de una blanquitud heterosexuada que oprime todo lo que no entra en sus parámetros de ciudadanxs dignxs y productivxs, El 25 N es el recordatorio de que esto sigue ocurriendo.

Pienso en cómo podemos educar a lxs criaturas para que no violen, para que aprendan a amarse y amar, a respetar, a ver a lx otrx. Imagino un lugar en el que un día las caricias nunca más serán golpes. Las criaturas serán criaturas, y lxs adultos tomaremos nuestra responsabilidad para hacer de este mundo un lugar mejor.

Para terminar, acabamos con una de las frases de un violador en tu camino, no sin antes recordar que al acabar la manifestación del 25 N en Valparaíso los carabineros lanzaron bombas de gas lacrimógeno a las artistas y manifestantes. Esto no ha sido mediatizado como el vídeo, por lo tanto es importante nombrar y reforzar la poética de los actos. Después de una protesta que señala la violencia policial y un estado que la ampara, la policía vuelve a ejercer ese poder corrupto y podrido, pero esto a los medios no les interesa. A nosotrxs sí, y recordamos que la verdad no necesita ser diseccionada. Todo ocurre.

Duerme tranquila niña inocente 
Sin preocuparte del bandolero…”

Kenza Benzidan con la colaboración de Itziar Torres